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La urgencia de hacer filosofía
Es prioridad del gobierno revitalizar las ciencias sociales, entre ellas, la filosofía. Así lo anunció la Presidenta Michelle Bachelet quien dijo que se impulsará un programa especial de Humanidades en la Universidad de Chile y restantes universidades públicas. Pero, ¿qué ocurre con la filosofía en los colegios? ¿Existe una intención global de educar personas que sepan pensar?
Un ramo amenazado
La Filosofía es parte del currículo obligatorio de tercero y cuarto medio, en coherencia con el objetivo transversal de la educación chilena de desarrollar el pensamiento creativo y crítico de los alumnos. Sin embargo, durante los años 2001 a 2003 se produjo un fuerte debate entre la Red de Profesores de Filosofía de Chile y el Ministerio de Educación, porque éste barajaba la idea de reducir de tres a dos las horas semanales de este ramo. Además, se eliminó la asignatura en los establecimientos técnico profesionales. “Los profesores quedaron perplejos, porque ello no tenía coherencia con el discurso del gobierno”, dice Marisa Meza, profesora de Didáctica de Filosofía de la Universidad Católica. Miguel Orellana, profesor asociado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile y uno de los autores del Programa de formación general en filosofía para 4º año de la educación media, cuenta que finalmente se mantuvieron las tres horas semanales, porque eran tantos los contenidos del programa que ni siquiera se dio la discusión de disminuir los tiempos
¿Filosofía y sexualidad?
Otro tema importante es que desde 2001 la asignatura se llama Filosofía y Psicología, y en 3º medio los contenidos son sólo de psicología. El objetivo de ese curso es que los alumnos adquieran conocimientos y habilidades de base para la comprensión psicológica de sí mismos y de sus relaciones con los demás. “No es que sea una mala idea, pero los profesores de filosofía no están preparados para tratar esas materias y menos con un enfoque que no es propio de la filosofía”, explica Marisa Meza. Por ejemplo, la tercera unidad se llama “Individuo y sexualidad”, y contempla el concepto de género, la elección de pareja y sexualidad adolescente responsable.
En 4º medio sí se tratan contenidos de filosofía, pero Meza ve otro problema. “Los contenidos mínimos son demasiados, entonces, apenas queda tiempo para escribir ensayos, preparar debates y discutir obras. Los profesores que logran hacerlo es porque se han apartado un poco del programa oficial, lo cual no es cómodo”, opina la docente de la UC. Al respecto, Miguel Orellana dice que el comité que diseñó el programa optó por proponer más contenidos de los que se pueden pasar en un año, pensando en los muy diversos niveles académicos de los colegios chilenos.
Además, agrega que es cierto que hoy se pueden hacer muchas críticas, pero que se debe valorar el esfuerzo del Ministerio. “Nos encargaron crear un programa a partir de un marco curricular desarrollado por expertos que no tenían experiencia en aulas. Pero de todos modos el salto fue enorme. El currículo anterior tenía un enfoque casi enciclopédico que pretendía incluir toda la historia de la filosofía, en cambio, el que rige desde 1998 tiene como objetivo el desarrollo del análisis y la crítica”, dice Orellana
Formación de profesores
Otra arista es la calidad de los profesores de filosofía escolares. Actualmente, en Chile hay dos vías para llegar a serlo: una es ingresando a universidades que tengan como carrera la Pedagogía en Filosofía y la otra es estudiar Licenciatura en Filosofía y luego obtener la Pedagogía. Marisa Meza ve un desafío en ambas posibilidades: hay que lograr que los primeros tengan verdadero rigor filosófico y que los segundos sepan convertir su conocimiento en contenido didáctico. “En ambos casos la clave es que desarrollen habilidades en los alumnos. Y que no caigan en hacer sólo clases expositivas, pues ¡ya sabemos que el profesor tiene habilidades! Deben propiciar instancias para que el alumno piense, argumente y entienda qué sentido tiene aquello que le están enseñando”, dice Marisa Meza.
Libertad de enseñanza
Cada colegio tiene la posibilidad de repensar su repartición de horas y hacer propuestas al Ministerio de Educación. Además, existen las llamadas horas de libre disposición que los colegios interesados por la filosofía usan hoy en ramos electivos asociados a esa área o en programas como Filosofía para niños o Seminarios socráticos. Además, cada establecimiento puede elegir el enfoque que le da a los contenidos morales. Pero, de todos modos, sería positivo que el programa del Ministerio fuera más aterrizado para que guiara de mejor manera, sobre todo, a los profesores con menos herramientas
Apasionarse con la verdad: Joaquín García Huidobro. Abogado y Doctor en Filosofía.
“Toda persona, independiente de su profesión u oficio, necesita pensar, y pensar con rigor. Por eso es importante enseñar filosofía en el colegio. Permite mirar con mayor lucidez lo que está pasando y por qué está pasando, entender que detrás de cada movimiento cultural y detrás de cada partido político, hay determinadas ideas.
La filosofía, si se enseña bien, puede ser algo apasionante. Y acostumbrar a la gente joven a apasionarse con la verdad, el bien y la belleza es la tarea fundamental de la educación. Una manera de lograrlo es crear instancias donde los alumnos puedan leer a los clásicos y reflexionar acerca de su pensamiento, y no caer en el error de pretender abarcar demasiada materia”.
Comprender el mundo: Sergio Rojas. Filósofo, académico de la Universidad de Chile.
“Los acelerados procesos de modernización que viven nuestras sociedades son fuente de una inestabilidad cultural que produce desorientación, inquietud y nuevos problemas éticos. No es función específica de la filosofía entregar “respuestas”, pues eso sería ideología, sino ayudar a comprender la real dimensión de los nuevos problemas. Para provocar este ejercicio reflexivo y la actitud crítica en los alumnos de colegio, los contenidos deben elegirse a partir de sus inquietudes valóricas, conceptuales o estéticas. Pienso que en este caso la historia, la literatura, ciertas noticias en la prensa o incluso experiencias del diario vivir, pueden ser motivos de reflexión tan válidos como los problemas propios de la tradición filosófica”.
Saber pensar permite actuar mejor: Carolina Dell’Oro. Filósofa.
“En los colegios es un ramo cada vez más fundamental, pues entrega una mirada global y profunda de la realidad. Es una disciplina que permite pensar de verdad y no quedarse sólo en datos específicos o en dar por verdaderas las primeras opiniones que se escuchan. Se le critica por no ser un saber práctico, pero no hay nada más práctico que saber pensar; eso le permitirá a cada persona actuar de mejor manera en el área que elija.
También es una instancia para que los jóvenes conozcan la naturaleza humana y la respeten al interior de las empresas, en sus profesiones y en la sociedad en general. A veces hay miedo de que los jóvenes se aburran con estas materias, pero el hombre está hecho para conocer la verdad profunda. Se aburren si es que no se les hace pensar”.
Luz Edwards
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